jueves, 25 de junio de 2009

Clarin y la sustitucion de identidades. Vicios privados, vicios publicos.

Hace años ya circulaba la terrible información que la dueña del multimedio más poderoso del país, seria apropiadora de dos menores, de padres desaparecidos.

Años mas tarde cuando Duhalde la libera, después de un mes de cárcel, ella misma en una carta abierta, reconoce que “ya ha hablado con sus hijos respecto a la posibilidad de que ellos (sus "hijos" Felipe y Marcela) y sus padres pueden haber sido víctimas del terrorismo de estado”. En ese escrito sostiene que “la identidad no es una obligación sino un derecho”. Este tema debería ser un escándalo difícil de bajar de los titulares de los diarios.
Trasvasando la situación, la madre de la niña desaparecida en Tierra del Fuego, según esta mirada argumental de la directora de Clarin, deberá esperar a que la niña ya mayor, decida si quiere hacerse un estudio de ADN para averiguar su identidad, hasta entonces la madre real no tiene derecho alguno.


En una sociedad –que, si por los medios de comunicación fuera- cualquier negocio, es más importante que cualquier valor humano. Todo hasta la segregación mas aberrante es justificada por el fin de lograr ganancias. Y el grupo Clarín no es ajeno a esta situación. Pero en un sistema de espejos se refleja su manejo de la vida “privada” respecto a la identidad de sus hijos y la construcción mediática donde sustituye identidades publicas como hace en varios casos. Dicen esos medios que son sin dejar expresarse por si mismos a los “reflejados”. Se opina sobre lo que dice la presidenta o el candidato, no se la escucha directamente ella diciendo lo que quiere se construye la imagen que ellos quieren, sin siquiera dejar al publico formar su opinión. En un caso inverso se adjudica violencia al discurso de Cristina, mientras silencian las patotas que Macri hace funcionar por las calles porteñas apaleando y hasta matando posiblemente a indigentes a personas seres humanos que no viven en un tres o cuatro ambientes sino solo en el “medioambiente”.


Cuando Ernestina la dueña de Clarín argumenta que la identidad es un derecho y no una obligación, seguramente lo hace desde el valor de “sinceridad” de cariño hacia los dos chicos que crio. Pero anula en su argumento el derecho de la madre real.
Pero a su vez esa afirmación, entre lo que es un derecho o lo que es una obligación, del ámbito de la vida “privada” es la marca de este multimedio, refleja la manera en que maneja el carácter informativo, lo que es ético, para su vida privada es, según ella ético, para su manejo informativo. Sustituir la identidad de acuerdo a sus intereses privados corporativos o personales, es el sello de este medio.
Para otros personajes históricos "decir la verdad no es un merito sino una obligación", lejos está, por lo visto, del pensamiento de Ernestina, donde para ella la verdad seria una entidad negociable.
Que una dueña del principal multimedio de un país pueda ser apropiadora de menores, robados, secuestrados o adoptados, durante la dictadura debería ser debate nacional, que Felipe y Marcela tengan la intención de saber su origen, o es el peso de ser los herederos lo que los frena en la ejercitación de sus derechos a conocer su identidad. ¿Clarin puede llegar a ser de hijos de desaparecidos? ¿No debería corresponderle a la institución HIJOS manejarlo?

No hay comentarios:

Publicar un comentario